Ciutadella de Menorca

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A la histórica Ciutadella puede llegarse por la carretera general llegando por el Camino de Maó, y por el puerto. El puerto de Ciutadella es largo y estrecho, aunque la parte central fue ensanchada para poder amarrar barcos de pasajeros. En otros tiempos protegía su entrada una torre octógona de finales del siglo XVII, la cual ha sido restaurada. A la entrada del puerto cerca de la torre existe un monumento al primer almirante estadounidense David Ferragut. De día el muelle hace las funciones de muelle pesquero y deportivo.  De noche, en verano, se transforma y se convierte en uno de los lugares de más vida nocturna de la isla, con sus bares de tapas, sus restaurantes de pescados y mariscos. Al fondo nos encontramos con una zona de pubs con diferentes tipos de música, discoteca y terrazas a la luz de la luna. La "Plaça d'es Born", de grandes dimensiones, limitada por nobles edificios, algunos con doradas arcadas neoclásicas y el moderno detalle de dos fuentes luminosas. En un extremo, asomándose el puerto, la Casa Consistorial, en el lugar que ocupaba el antiguo "Real Alcazar", residencia del rey conquistador de Menorca Alfonso III.

Vista del puerto de Ciutadella de Menorca

Los bastiones de "Sa Font" y del Puerto y la muralla del Mar son actualmente los únicos vestigios de las murallas que tenían cinco puertas y defendían en tiempos pasados la Ciudadela de Menorca.

El obelisco que preside la Plaza des Born recuerda aquella gloriosa  jornada y lleva cuatro inscripciones lapidarias en latín, obra del gran polígrafo ciudadelano José Mª Quadrado, que significan: "Aquí resistimos hasta la muerte, por la religión y la patria, el año 1558"

Más tarde palacio de los gobernadores, cuando Ciutadella era la capital de la isla hasta 1722 en que los ingleses trasladaron la capital a Maó. En esta plaza los antiguos caballeros se ejercitaban en los torneos y demás juegos ecuestres, de ahí el nombre de "Born" que significa palenque. Ciutadella resistió en 1558 un asedio de nueve días por 15000 piratas turcos, que al asaltar finalmente la ciudad la destruyeron por completo y se llevaron cautivos a Constantinopla a casi todos los supervivientes.

Por su pasado militar y heroico, la antigua capital menorquina contiene numerosos palacios señoriales que le dan un carácter definido. Hacia principios del siglo XVI pasaron a vivir en la ciudad los caballeros que el rey había favorecido con pequeños feudos o "Cavalleries", para que, con su torre mesnada y su caballo de guerra, estuvieran siempre dispuestos a defender la isla contra las frecuentes incursiones foráneas. Luego los caballeros,  avecindados en Ciutadella, construyeron y ampliaron sus casonas solariegas hasta convertirlas en verdaderos palacios, algunos muy notables, como "Ca'n Saura", que lleva en su fachada la fecha 1697. Por fuera estas mansiones tienen estilos muy diversos. Dentro, en algunos es posible entrar pagando una módica entrada, os admirará contemplar verdaderos museos de muebles antiguos, de retratos familiares de los siglos XVII y XVIII, de antiguos vestidos, de grabados ingleses, de acuarelas del pintor liornés Giuseppe Chiesa.

También los jardines señoriales son interesantísimos, con una melancolía que evoca retazos de vida que, en nuestra mentalidad moderna, ni podemos sospechar. Ciutadella es la sede episcopal de Menorca, desde que en 1795 se restableció el antiguo obispado, ya existente en el siglo V. La Catedral es un buen edificio gótico, empezado a finales del siglo XIII y terminado hacia 1362.

Ahora ha vuelto a ser restaurada a conciencia, incorporándole un magnífico órgano de viento. Otros edificios religiosos son: el antiguo convento agustino del "Socors", más tarde seminario de Menorca, cuyo claustro de robustas pilastras en torno a un jardín con su cisterna de brocal monolítico es uno de los lugares más bellos y apacibles de Ciutadella; la iglesia de San Francisco, que mezcla lo gótico decadente de su nave con el neoclásico de su crucero y cúpula; la fachada de la antigua iglesia del "Roser" y la pequeña iglesia renacentista del "Sant Crist".  Tiene una sola nave, muy amplia, seis capillas por banda y ábside pentagonal. La fachada principal, neoclásica de 1813, contrasta con el estilo de la iglesia y le da un carácter único. Restaurada y reformada después de la guerra civil, fue honrada con el título de Basílica en 1953.

Desde que D. Jerónimo Cabrisas Caymaris estableció aquí, por los años de 1853, la artesanía del calzado de lujo, el nivel económico de la ciudad ha subido mucho. Hombres y mujeres trabajaban en este oficio, pero hace unos años se cerraron muchas fábricas por la crisis. Ahora quedan unas cuantas que se han hecho fuertes. También tiene tradición en la bisutería además de otras industrias. Pero lo que ha beneficiado, sin duda, a Ciutadella, ha sido el turismo en la temporada de verano. 

Son famosas las arcadas ("Ses Voltes") de la céntrica calle José Mª Quadrado y de la Plaza Nova. Ciutadella, con tan hondas raíces en la tradición, vive mirando al futuro.

Las antiguas calles de Ciutadella, de casas con pequeñas ventanas asimétricas, paredes gruesas de cal y canto, bóvedas de arista bajas y pesadas, presentan, con su trazo tortuoso y la blancor de su cal, un aspecto arabesco.

Este contraste o simbiosis armónica entre el pasado señorial y heroico y las modernas ansias de gozar se encarnan cada año en las fiestas populares de San Juan, con su cabalgata de bien adornados caballos, que guía la bandera de la Orden de Malta y presiden, con frac y bicornio, un sacerdote ("Sa Capellana") y un miembro de la antigua aristocracia (propietario de algún palacio en la ciudad e identificado durante las fiestas como el "Caixer Senyor").

Esta es una fiesta con un programa intangible, todo él basado en la tradición. Jolgorio de la gente joven local y foránea que gritan, saltan y hacen saltar a los caballos con sus respectivos caballeros. Todo esto animado con la bebida típica de la isla, Ginebra con limonada ("Gin amb llimonada").

La parte antigua está en una hondonada, y el moderno ensanche está muy bien pensado hacia el porvenir, con un pequeño polígono industrial en auge. Hacia el norte presenta la montaña de Santa Águeda (264 m) con su calzada romana bastante bien conservado y las ruinas de un gran castillo, donde los moros entregaron la isla al rey Alfonso III de Aragón el 21 de enero de 1287. Este castillo de origen romano pero con torres Moras, fue dinamitado en una de sus torres esperando encontrar un falso tesoro. En la parte sur existe la gran playa de Santa Galdana, donde desemboca el riachuelo que viene del barranco "D'Algendar". Este pequeño río además de servir a su desembocadura como puerto para pequeñas embarcaciones hace de separación entre los términos de Ferreries y Ciutadella.

Más información sobre Ciutadella de Menorca
Wikipedia
Ayuntamiento de Ciutadella de Menorca
Información comercial y cultural de Ciutadella de Menorca