Prehistoria y cultura talayotica en Menorca

Historia de Menorca

Menorca ha sido habitada desde tiempos remotos, pero por su condición de insularidad no es probable que los vestigios humanos de Menorca se remonten más allá de finales del Neolítico.

Naveta d'es Tudons, en Ciutadella

Aunque aparecen interrogantes en torno a esta amplia época, se pueden distinguir como tres etapas en nuestra prehistoria insular:

Una primera muy oscura algo parecida a la cultura del Argar del Sudeste español y cuyos restos han de buscarse en las más antiguas cuevas de habitación.

La segunda, cuyos monumentos característicos son las navetas de enterramiento y similares.

La talayótica (la de más relieve en Baleares: Mallorca y Menorca), con amplios poblados y peculiares monumentos ciclópeos de piedras sin argamasa y poco desbastadas.

Cuevas de habitación y enterramiento

Las hay en gran cantidad en Menorca, aisladas o en conjuntos, sobre todo en los peñascos de los barrancos o en los acantilados de las costas. Su época de utilización ha sido muy prolongada alcanzando tiempos plenamente históricos y su tipología es muy variada, pero tienen ciertas características comunes muy difundidas, como son sus columnas, diversos niveles en su piso, multiplicidad de ambientes semicirculares, etc.

Son imponentes los conjuntos de Cales Coves, Forma, Son Morell y Son Bou que riman espléndidamente con el paisaje y la luminosidad mediterránea. Recientes estudios han precisado que las cuevas con abertura rectangular pertenecen en general a la Edad de Hierro, mientras que las que la tienen semicircular son de la Edad de Bronce. Entre las cuevas de Son Morell se encuentra una cuyo frontis ostenta una cuidada ornamentación y un portal adintelado con claras reminiscencias orientales.

Navetas de enterramiento

Las navetas son monumentos sepulcrales, osarios colectivos, que en su interior presentan una configuración muy uniforme, mientras que en el exterior adquieren diversos aspectos asemejándose a veces a una nave invertida, de lo que proviene su nombre, aunque esta forma no es intencionada.

Son construcciones aisladas de un aparejo muy cuidado, con una antecámara y a veces con otra cámara superior, que quizá sirviera de descarnadero. Terminan en ábside y tienen la fachada ligeramente curvada. Cuando están bien conservadas o se han podido recomponer son muy evocadoras. El máximo exponente es la Naveta dels Tudons, cerca de Ciutadella y en perfecto estado de conservación. Se cuentan en total en Menorca unas cuarenta y cinco, siendo las más notables después de la citada, las de Rafal Rubí, Biniach y Llumena.

La cultura talaiótica

El desarrollo de los poblados talayóticos es posterior al mundo de las navetas, pero pudo coexistir con él cierto tiempo. La cultura de los talaiots es propia de Mallorca y Menorca, aunque presenta semejanzas y parentescos con las otras culturas insulares mediterráneas, especialmente con la de Cerdeña. Los talaiots son como unas amplias torres troncónicas, macizas o con una pequeña cámara interior que se hallan aislados o en conjuntos y en relación con los restos de poblados. Sobre su función se ha discutido mucho y es difícil determinarla ya que no se conservan íntegros en ningún caso. Puede tratarse de torres de vigilancia que a la vez tuvieran una finalidad funeraria, pero parece más probable que fueran el núcleo de las viviendas de los jefes y principales de tribu, cuyas dependencias de las que se ven aún restos estaban en la cima del talayote y en sus contornos. Es posible que hoy estemos designando como talaiots a restos de construcciones de muy diversas características y finalidades, que por estar muy degradados no podemos apreciar con suficiente exactitud. La mayoría son de planta circular, pero los hay que la tienen oval o cuadrangular. Algunos son escalonados o tienen rampas exteriores, y en total son más de 200 los aún existentes en Menorca.

La taula es el monumento más característico de la arqueología menorquina, ya que no existe fuera de la isla. Consiste en una gran piedra tallada, hincada en el suelo y rematada con otra semejante en posición horizontal, que forman una figura semejante a la letra T mayúscula. Siete taulas se conservan íntegras y más de veinte incompletas. Siempre aparecen en medio de un recinto formado por grandes piedras, algunas de las cuales conservan su capitel. Esto ha inducido a muchos arqueólogos a pensar que la Taula sea el soporte central de un edificio, mientras que otros especialistas estiman que la Taula tiene una finalidad meramente simbólica y religiosa. La misma perfección del tallado, su situación en ciertos casos y su unicidad dentro de cada poblado certifican este carácter ritual de la Taula y todos los arqueólogos coinciden en que la Taula y su recinto constituyen el templo del poblado talayótico.

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