Dominaciones extranjeras de Menorca

Historia de Menorca

En el siglo XVIII la isla pasó por tres períodos de dominio británico, intercalándose una breve ocupación francesa y unos años de reincorporación a la Corona española. Todos estos cambios influyeron mucho en la vida local al transformar las condiciones económicas y hasta cierto punto la mentalidad y costumbres isleñas.

La guerra de Sucesión española trajo una verdadera guerra civil a Menorca, que estuvo al principio de lado de Felipe V, hasta que al declararse Mallorca por el Archiduque de Austria (llamado Carlos III) se levantaron también en nuestra isla sus partidarios. Estos se concentraron en Es Mercadal, bajo la dirección del noble Juan Miguel Saura Morell, y con el apoyo de la Universidad General se organizó un ejército de mil quinientos hombres, que ocupó el castillo de Fornells y sitió el de San Felipe, en el cual resistieron los partidarios de los Borbones bajo las órdenes del Gobernador de la isla Don Diego Leonardo Dávila. Al cabo de 3 meses los sitiados recibieron ayuda de Francia, con cinco navíos que fondearon en el puerto de Maó, y así pudieron obligar a los otros a levantar el sitio y se adueñaron de toda la isla, firmándose la capitulación en Ferreries y entrando triunfalmente en Ciutadella el 12 de Enero de 1707.

Ocupación inglesa

Poco duró la victoria borbónica pues en septiembre de 1708 una escuadra anglo-holandesa se apoderó de la isla para restituirla al Archiduque, pero si bien al principio fue reconocida la soberanía de los Austrias, pronto se convirtió la ocupación en un verdadero dominio inglés, situación que se confirmó el 14 de Abril de 1713 por el tratado de Utrech, en que España se vió obligada a ceder a Inglaterra el Peñón de Gibraltar y la isla de Menorca. Para Gran Bretaña Menorca representaba un valioso enclave en el Mediterráneo, que aseguraba su constante expansión. El primer y el más notable gobernador fue sir Richard Kane, que residió en el castillo de San Felipe. En febrero de 1722, disgustado por la oposición que hallaba en el pueblo de Ciutadella, influenciado por la nobleza y el clero, contra los británicos, trasladó la capitalidad insular a Maó. Este cambio encerró en sí misma a la antigua ciudad, viviendo de las pasadas glorias. En cambió Maó que era mucho más pequeña, fue agrandándose rápidamente, sobre todo a causa de su gran puerto, y se vino bien con los dominadores.

Ocupación francesa

El 18 de abril de 1756 (día de Pascua) desembarcaron en Ciutadella 12.000 soldados franceses al mando del Duque de Richelieu. Aquel mismo día los 300 soldados ingleses de la guarnición de Ciutadella se habían retirado hacia Maó, y los jurados de la antigua capital no ofrecieron resistencia a ocupar la ciudad. Las tropas francesas, atravesando la isla, se dirigieron a sitiar el castillo de San Felipe. El 20 de mayo se entabló combate naval entre una escuadra francesa dirigida por el almirante La Galissonnière y la inglesa del almirante Byng, frente a la bocana del puerto de Maó. Después de un arduo combate que duró toda la tarde, la victoria favoreció a los franceses.

Los británicos sitiados en el castillo de San Felipe eran tan sólo 2.500 hombres, mandados por el gobernador sir William Blakeney. Se defendieron heroicamente, pero no pudieron resistir ante el número muy superior de los franceses. La capitulación de los británicos era firmada el 29 de junio.

Durante la corta ocupación francesa es de destacar la fundación del pueblo de Sant Lluís, que se llevó a cabo con una parcelación y un recto trazado en la garriga de Binifadet, levantando en su centro una esbelta iglesia dedicada al rey Saint Louis.

Por la paz de París de 1763 Francia devolvió a Inglaterra la posesión de Menorca. Los ingleses también dejaron su imprenta construyendo otro núcleo de población junto a la ribera del puerto de Maó. Éste fue trazado a cordel con amplia visión de futuro y recibió el nombre de Georgetown en memoria del soberano inglés.

Ocupación española.

El 19 de agosto una escuadra franco-española, compuesta por 52 buques al mando del Duque de Crillón desembarcó por las calas de Sa Mesquida y Alcaufar. El castillo de San Felipe fue sitiado durante largo tiempo, hasta que se rindieron los ingleses el 4 de febrero de 1782.

Una de las primeras medidas que adoptó el gobierno español fue la destrucción del castillo de San Felipe, juzgando que así sería más difícil que las potencias extranjeras codiciaran la isla y que en caso de apoderarse de ella se les desalojaría más fácilmente. También se sustituyó el nombre de Georgetown por el de Real Villa de San Carlos, en honra del monarca Carlos III.

En 1797 se creó obispado propio en la isla, desmembrándola del de Mallorca y nombrándose primer obispo al ciudadelano D.Antoni Vila y Camps. Con esto reaparecieron también las inacabables rivalidades entre Ciutadella y Maó, por cuestión de en cual de las dos ciudades había de radicar la sede episcopal. Al final la sede episcopal se colocó en Ciutadella, atendiendo que las casas y tierras de la antigua pavordía pasaban al obispo y cabildo, además la iglesia mayor de Ciutadella parecía la más indicada para catedral.

Todavía pasaría Menorca otra dominación inglesa, aunque sólo duró de 1798 a 1802. La alianza de España con la primera república francesa, hecha en tiempos de Carlos IV por imperativos de paz, provocó la ruptura con Inglaterra y la consiguiente conquista de Menorca.

En 1802, por el tratado de Amiens, Menorca vuelve definitivamente a manos españolas. En el momento que se entregaba la isla, asomaba por el puerto de Maó un buque portando un despacho urgente de Londres, que ordenaba al gobernador británico no entregar la isla. Su retraso impidió que cambiara la historia.

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