Climatología de la isla de Menorca

Geografía de Menorca

Los estudios climatológicos de Menorca son bastante completos. Así podemos decir que desde el año 1862, su temperatura pocas veces excede de los 34º y en muy contados casos desciende de 0º, dando la máxima un promedio de 19'6º y la mínima de 14º; en su consecuencia la temperatura media anual será de 16'8º, dando una media estacional de 10º en invierno y 23º en verano.

Con respeto a la precisión barométrica a 0º y la altitud de 43 metros sobre el nivel del mar, acusa por promedio una máxima de 777'4 m/m. y una mínima de 725'8 m/m. dando una media anual de 757'6 m/m.

Estudios realizados con instrumentos de alta precisión han determinado con mayor precisión que la presión barométrica de la isla es de 759 m/m. y una oscilación extrema de 47 m/m., que la temperatura media anual es de 16 a 18 grados y las máximas en verano se mantienen en una media de 24 a 25 grados, alcanzando como máximas absolutas los 33º-35º durante el breve periodo de máximos calores, sin excluir alguna mediación ya excepcional.

Las temperaturas mínimas medias se sitúan entre los 8º-9º y es muy poco frecuente que las absolutas desciendan más allá de los 0º. Por lo que afecta a su distribución por meses, donde se aprecia mayormente la verdadera curvatura térmica, enero y febrero acusan las temperaturas mínimas anuales que progresivamente se van elevando hasta la máxima media que señalan los meses de julio y agosto.

Los vientos

Los ocho vientos son conocidos en Menorca con los siguientes nombres:
Tramuntana (N), Gregal (NE), Llevant (E), Xaloc (SE), Migjorn (S), Llebeig (SO), Ponent (O), Mestral (NO).

Los vientos gregal, xaloc, y migjorn predominan en verano; llevant, llebeig y ponent en la primavera y otoño; y la tramuntana (el más importante) y el mestral en invierno.

Menorca, desprovista de una cadena orográfica protectora, como la tiene Mallorca con su Serra de Tramuntana, está expuesta con mayor intensidad a la acción de los vientos, especialmente el de tramuntana, que suele ser persistente, frío, seco y fuerte. Entre los Pirineos y los Alpes el aire fluye hacia el sur sin impedimentos, es más canalizado por lo que la tramuntana irrumpe sobre Menorca llegando a dar de forma permanente, una fuerte inclinación a los árboles, especialmente a los acebuches; y obligando a los campesinos a construir cercas de pared seca alrededor de las higueras y otros árboles frutales para protegerlos del fuerte viento.

Menorca padece periódicamente las irrupciones de vientos fríos y secos de la parte noroccidental del Mediterráneo, siendo lo suficientemente sensibles y significativas estas irrupciones para que se pueda hablar de ellas como elemento característico del clima.

Los meses en que los vientos de tramuntana son más notorios son los de septiembre, octubre, diciembre, enero y febrero, pero particularmente los de enero y diciembre.

La tramuntana alcanza una media de 23'1 km/h, con ráfagas de 72 km/h y hasta de más de 100 km/h.

La distribución de los días de tramuntana durante el año es más caprichosa; pero no solamente el número total de ellos se conserva sensiblemente constante, sino que con relación a la fuerza del viento se reparte también del mismo modo, lo cual demuestra que la distinción entre tramuntana floja, moderada y fuerte no es arbitraria, sino que son fenómenos que no obedecen exactamente a la misma causa. Los valores medios que se encuentran fácilmente son 60 días de tramuntana floja, 75 moderada y 30 fuerte, 165 días en total. Descontando los días de tramuntana floja, quedan 105 días al año que sopla la tramuntana de velocidad superior a 5 metros por segundo.

El gregal, de fuerza moderada alcanza su máxima fuerza en julio.

El llevant se caracteriza por su elevado grado de humedad, y sopla especialmente en primavera y otoño.

El xaloc, húmedo y caliente por proceder de las costas africanas, alcanza su mayor frecuencia en verano, y produce una basca (bochorno) que a veces se hace insoportable y siempre muy incómoda.

El migjorn también es un viento húmedo, caliente, portador de agua, por lo que es muy bien recibido, especialmente por los agricultores menorquines. Sopla preferentemente en abril y noviembre, y después de la tramuntana es el más frecuente de la isla.

El ponent suele soplar en enero, aunque no es viento regular.

El mestral, frío y seco, se parece mucho al de tramuntana, pero su fuerza es menor, siendo enero el mes en que se da con más frecuencia.

A veces, los vientos arrecian con fuerza superior a la corriente y son denominados fiblons o caps de fibló.

Los vientos han influido poderosamente de una o de otra manera en la vida de los menorquines de todos los tiempos, hasta en el arte de la construcción de viviendas, paredes secas y corrales para proteger los árboles frutales.

El Ministerio de Agricultura ha considerado que el viento creaba en Menorca un problema de orden forestal, propugnando la repoblación de la isla con pinos carrascos y cipreses.

La nubosidad, la insolación y la humedad

Como cifras orientativas diremos que de los 35 días del año, 44 están completamente despejados, 220 semidespejados y 101 nublados.

Estas cifras, nos dan un promedio de insolación relativa anual de alrededor del 65 por ciento, lo que permitiría un útil aprovechamiento de la energía solar.

En Menorca, en promedio, el sol representa una cascada energética equivalente a unas 310 calorías por centímetro cuadrado al día, considerando una superficie interceptora horizontal.
El aire suele ser notoriamente húmedo, pudiéndose fijar su humedad en un 74%.

Este alto índice favorece el desarrollo de plantas y arbolado cuando no se ven afectados por la tramuntana, que es una ruina para la vegetación, no sólo por la gran velocidad que suele alcanzar sino por arrastrar gotitas de agua salada que el viento arranca de la espuma de las encrespadas olas del mar, transportando gran cantidad de sal que se deposita sobre las hojas de los vegetales, deshidratándolos debido a su contenido de cloruro sódico y otras sales que producen una corriente osmótica de agua que asciende desde el interior del vegetal hacia el exterior, donde se evapora rápidamente provocando su muerte, quedando ennegrecidos y mustios; este fenómeno no es más que una súbita y total falta de humedad en la planta.
La temperatura, como el viento, influye de modo decisivo sobre el índice de humedad de la isla.

Más información sobre la Climatología de Menorca
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